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Written by Lu

Nov 02

2015

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Vignette Anuraidh – Samhain Parte 3 – Myrddin

Algo extraño estaba sucediendo, podía ver cómo la noche se cerraba sobre nosotros lenta y pesadamente. El festejo de Samhain estaba en pleno auge, la luna se encontraba en su punto más alto en el cielo, sin embargo había algo más. Podía sentirlo, pero era el único. Los sidhes bailaban en el bosque sin preocupaciones, ajenos al peligro. Si el futuro de Éiriin dependía de ellos, podíamos darnos por muertos. No dejaría que eso ocurriese, tenía mucho trabajo por delante si quería sacarlos buenos y no pensaba rendirme todavía. Recordé las proféticas palabras de los oráculos, siempre había hecho caso omiso a sus palabras de los oráculos, no iba a prestarles atención ahora.

Era cuestión de hacer un plan y ejecutarlo. Necesitaba aliados para eso: Jared era mi primera opción. Lo busqué entre mis compañeros de clase; era imposible que pasara desapercibido, su aura brillaba tanto que atravesaba mis escudos. Lo encontré jugando con sus primas a un costado de la fogata ignorando por completo la amenaza que acechaba. Traté de no frustrarme por eso, no era su culpa en realidad. Pero si él, a pesar de su habilidad, no era capaz de darse cuenta que algo pasaba, el resto de los sidhes no tendría oportunidad. Sin expectativas les di una rápida mirada, nadie mostraba el menor indicio de percibir la anomalía en el aire. Para mi decepción sólo algunos de los profesores parecían estar al tanto: Clarisse, Frederick y Fenella.

No sería suficiente.

Lo que sea que estaba ocurriendo era un mal presagio. Me dejaba un sabor amargo en la boca y cerraba mi garganta. Apreté el báculo con la mano derecha, esforzándome para mantener la calma, en este estado no era útil.

-Myr, ¿qué pasa?

Había entrecerrado los ojos sin notarlo, cuando los abrí Colin estaba parado frente a mí. Su aura anaranjada vibraba. Sabía sin tener que comprobarlo que apretaba los puños para evitar la tentación de tocarme, inclinado como estaba hacia adelante era evidente que quería asegurarse físicamente de que estuviera bien. Colin tenía una excepcional habilidad para notar los sentimientos negativos de los sidhes que consideraba parte de su manada, casi rozaba los poderes empáticos.

-¿Qué crees que está pasando?

-No es momento para una de tus lecciones, sé que algo está mal porque vos estás mal. Como si eso fuera poco Moira se fue hace unos minutos con el doctor.

Eso atrapo mi atención, los desmayos de Moira eran comunes, todavía no se acostumbraba a los altos niveles de magia pero tal vez escondían algo más. En especial si Colin también estaba de acuerdo.

-No estoy seguro -le confesé. -Pero nada bueno.

-¿Qué querés que haga?

El Licántropo siempre estaba dispuesto a ayudar, ese había sido el motivo por el que me había acercado a él en un principio. Era el UnSeelie que balancearía la influencia de Jared, que ambos fueran amigos había sido un plus. Con el tiempo me acostumbré a su presencia, constante e inquebrantable, ahora no podía negar mi amistad con ambos. Ellos tampoco me lo hubieran permitido. Tercos.

-Hablá con tu manada y con algunos UnSeelies de confianza. Evitá llamar la atención de los otros. Decile a Jared que esté alerta pero que no haga nada más. No tiene un hueso de sigilo en todo su cuerpo y no queremos provocar pánico innecesario.

Colin asintió en silencio dándome una palmada en la espalda antes de transformarse y saltar, a modo de juego, sobre uno de los otros lobos. Podía estar seguro de que haría lo que le había pedido.

Mi objetivo ahora eran los Leanan de tercer año. Necesitaba que algunos Seelies estuvieran al corriente, sobretodo si quería mantener la imparcialidad. Encontré el aura roja de Fial y Laoise entrelazada en uno de los árboles más altos. Hubiera preferido no interrumpirlos pero eran la mejor alternativa. Por fortuna, dejar que mi magia fluya libremente era suficiente para que salieran a mi encuentro. Se dejaron caer con gracia a unos metros frente a mí antes de que alcanzara el árbol donde habían estado.

-¿Nos buscabas?

-Necesito que vuelvan con resto.

No era un pedido, los Leanan lo sabían y acataron mis palabras sin cuestionarlas. Ese era el beneficio de ser el único Mago en Ardscoil y de siglos de tradición. Cuando se alejaron eliminé todos mis escudos, seguro de que necesitaría de toda mi capacidad.

Había perdido demasiado tiempo y necesitaba saber con certeza a qué nos enfrentábamos. Reforcé una de las runa de protección del bosque para asegurarme que mis compañeros estuvieran a salvo o, como mínimo, para ganarles tiempo. Alma estaría furiosa por mi intromisión, no sería la única pero todavía no estaban preparados y nadie iba a morir bajo mi cuidado si podía evitarlo.

Apoyé mi báculo en el suelo y me saqué los zapatos sintiendo la tierra bajo mis pies. Relajé los brazos, cerré los ojos y respiré profundo. La magia comenzó a pulsar en mi interior cada vez con más fuerza. Si quería descubrir de dónde provenía la disrupción tenía que concentrarme. Use mis poderes para cubrir todo el bosque, buscando. Ignoré a las hadas de las Casas Menores escondidas entre los árboles y en las orillas del lago, a las Sirenas que cantaban desde las rocas y a la Dama del Lago inmóvil en las profundidades. No había nadie ahí pero estaba acercándome.

La escuela estaba vacía al igual que los edificios aledaños, el resto de los sidhes todavía festejaba en grupos pequeños. Eran insignificantes. Lo que yo buscaba era otra cosa.

Uno por uno ubiqué a todos los alumnos y a los profesores; estaban juntos alrededor de la gran fogata y bajo los encantamientos de protección. Seguros. ¿Qué era lo que me mantenía alerta entonces? Incluso el doctor había regresado con ellos. Un escalofrío bajo por mi espalda: Moira.

La encontré lejos de la arbolada, su aura era un débil destello cobrizo. Levanté mi bastón y corrí descalzo en su dirección. No logré llegar a ella, me detuvo un muro de oscuridad que me impedía seguir. A penas podía distinguir una silueta del otro lado pero podía reconocerla. Estaba tumbada, inconsciente.

Golpeé la negrura que tenía adelante, lanzando hechizo tras hechizo, sin efecto alguno. Todos eran absorbidos, como si la misma oscuridad los consumiera. Probé con magia arcana pero sólo disipé las tinieblas unos instantes, suficientes para dar un paso hacia adelante. Volví a intentarlo canalizando todas mis fuerzas a través del báculo, la madera humeó por el esfuerzo. Conseguí mantener la grieta para escabullirme por ella.

Del otro lado la temperatura había disminuido notablemente. El pasto congelado se quebraba bajo mis pasos. Moira permanecía inmóvil, en la misma posición. Temí que estuviera muerta pero su cálida respiración era visible sobre sus labios morados. Todavía vivía. Me sorprendí por el alivio que eso me provocaba.

-Hasta ahí esta bien.

Giré blandiendo mi bastón hacia la voz amenazadora pero no había nadie. Sin dudarlo arrojé mi magia como una red violácea a mi alrededor. No lo dejaría escapar con facilidad.

-Prometedor para el vástago de Merlin pero no estas a la altura de las circunstancias.

Repetí mi hechizo ignorando sus palabras. Buscaba provocarme y no era tan ingenuo como para caer en esa trampa. No conseguí alcanzarlo pero volví a intentarlo. Una y otra vez.

-Testarudo como el anciano también.

Sentí su aliento, estaba justo detrás mío. Giré pero solo pude ver un perfil envuelto en una capucha. Sin movimiento o palabra alguna, me obligó a desplomarme sobre el suelo. Mientras mayor era mi esfuerzo por levantarme, más hundía mi cabeza en la tierra. Evitar la desesperación fue casi imposible. Quien quiera que fuese, su magia superaba con creces la mía. Posiblemente incluso de la Falcon.

-Me encantaría decir que es una pena pero no es cierto. Será hasta tu próxima vida, heredero.

¿Ya está? ¿Esto sería todo lo que lograría con mi vida? No podía aceptarlo, me había preparado para mucho más que esto. Rendirme no era una posibilidad. Si mi magia no era suficiente, la Diosa sí lo sería.

-Danu, triple diosa, madre, anciana, joven: tu hijo necesita de-

-Tus dioses están muertos -exclamó el encapuchado con violencia. -Los hijos de Danu están huérfanos. Los abandonaron por su soberbia, podés rezar todo lo que quieras pero nadie responderá a tus plegarias.

Sus comentarios no interrumpieron mi oración. No importaba lo que dijese, yo estaba seguro. Sus poderes ejercían tanta presión sobre mí que comenzaron a enterrarme, mi magia era lo único que me mantenía con vida. Tal vez no podría atacarlo pero si podía defenderme, el tiempo que fuera necesario.

-Abandoná mis tierras. Esta es tu última advertencia, dejá a mi pueblo en paz.

La nueva voz tronó con fuerza aplastando cualquier tipo de resistencia. No la reconocía, como tampoco a la magia cálida que la acompañaba. Era otro elemento nuevo y potencialmente peligroso en juego.

La oscuridad desapareció dejando como único rastro de su existencia el césped congelado. Cuando pude ponerme en pie vi a Moira que también estaba incorporándose. A su lado había un sidhe con un aura blanca tan intensa que me cegaba. Levanté mis escudos para poder verlo con más claridad pero para ese entonces ya se había ido y Moira, ignorando completamente mi existencia, caminaba hacia la escuela como si nada hubiera pasado.

Tenía que ponerme en contacto con Falcon y el consejo. La frágil armonía en la que vivíamos estaba quebrándose con rapidez. La variable de los Daoine Sidhe estaba controlada pero el encapuchado y su adversario de esta noche eran dos jugadores completamente desconocidos. Si queríamos mantener la paz no podíamos permitirnos otra equivocación como esta. Demasiados aspectos dejados al azar, y ninguna estrategia de contención. Era evidente que mis poderes actuales también eran insuficientes, el entrenamiento tendría que ser más exigente de ahora en adelante.

Abr 28

2015

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Ficha de personaje: Asphodel – Anuraidh

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Nombre: Asphodel

Edad: 16

Signo: Aries

UnSeelie – Licántropo

Puntos fuertes: Es la hija mayor del actual representante de los Licántropos en el Parlamento pero vive con un Clan de Elfos de la Luz desde su niñez. Tiene un gran potencial en bruto aunque le cuesta expresarse sin arranques de furia.  Acostumbrada a estar sola le costó trabajo adaptarse a la presencia de Moira pero desde entonces su rendimiento a superado las expectativas de todos sus profesores.

Materia preferida: Juegos Draíochtach (ganó todas las competencias hasta ahora)

Lema: No estarás solo

Abr 23

2015

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Ficha de personaje: Meryl – Anuraidh

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Nombre: Meryl

Edad: 16

Signo: Cáncer

Seelie – Pixie

Puntos fuertes:  Si bien tiene siete hermanas mujeres es la primera de toda su familia en asistir a Ardscoil. Es sumamente inteligente y nunca pierde una discusión. De todas maneras tiende a evitar la confrontación fuera de clase porque carece de las habilidades mágicas suficientes para defenderse.  Es el mejor promedio de la escuela.

Materia preferida: Todas!

Lema: Conocimiento y honor

Abr 13

2015

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Ficha de personaje: Jared – Anuraidh

Jared bocetoNombre: Jared

Edad: 16

Signo: Libra

Seelie – Ninfa del Bosque

Puntos fuertes: Hijo único de una extensa y numerosa familia. Sus   elevados niveles de Magia no se habían registrado desde la muerte del último descendiente de Finvarra, Bran El Penitente. Cada vez que camina descalzo por el bosque que rodea Ardscoil la vegetación florece con cada uno de sus pasos.

Materia preferida: Sanación

Lema: Nunca dejes de crecer

 

∼∼∼

moira jared myr

Abr 12

2015

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Ficha de personaje: Myrddin – Anuraidh

Myr Boceto

Nombre: Myrddin

Edad: 16

Signo: Virgo

Mago

Puntos fuertes: Sobrino y heredero del actual Presidente del Parlamento. Fue elegido para suplantar a su tío cuando apenas tenía 10 años. Los Magos confían que bajo su influencia desaparecerán las rispideces entre las Cortes Seelie y UnSeelie que amenazan la paz en Éiriin.

Materia preferida: Ética

Lema: Justicia y equilibrio.

Abr 11

2015

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Ficha de personaje: Moira – Anuraidh

Anuraidh II sale a la luz en Agosto de este año para la Crack Bang Boom de Rosario, en el interín: test, fichas de personaje y viñetas! Disfrutemos de la espera.

∼∼∼

 

 

Moira boceto

 

Nombre: Moira

Edad: 16

Signo: Libra

Seelie – Daoine Sidhe

Puntos fuertes: Hace uso de la empatía y el honor característico de los antiguos Daoine para entablar excepcionales amistades. No se amedrenta frente al fracaso y a pesar de sus habituales desmayos su control sobre su Magia está aumentando.

Materia preferida: Geopolítica

Lema: Compartiremos el camino.

Nov 01

2014

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Vignette Anuraidh Samhain – Parte 2

El festejo de Samhain estaba en pleno auge, las llamas impregnadas de los colores de cada una de las Casas Mayoress flotaban en el bosque. Desaparecían entre el follaje de los árboles para volver a aparecer en otro sitio completamente distinto. No producían humo y tampoco el característico olor al fuego, las llaman eran pura Magia. Unas cuantas hadas menores, patronas de la vegetación del lugar, las perseguían riendo. Me recordaban a los niños que seguían el rastro de las luciérnagas en mi pueblo natal. Su inocencia me robó una sonrisa. Si bien en cualquier otro momento esa actitud produciría un comentario despectivo y más de una mirada de superioridad, esta noche no era como cualquier otra.

Hoy se celebraba el nuevo año y las oportunidades que traería consigo. Esta fiesta era parte de todos los hijos de Danu y cada uno de los sidhes presentes festejaría. Las Bride Faeries fueron las primeras en entonar una melodiosa canción, tan suave que era casi imposible de seguir. A sus voces se sumaron los Leprechauns tocando sus clásicas flautas de madera. Los siguieron los Pixies agregando unas armoniosas notas alegres. Como si todo el asunto hubiese estado orquestado, las Sirenas comenzaron a cantar.

Fue imposible no empezar a moverme siguiendo el compás de sus cristalinas e hipnóticas voces. No fui la única, los Leanan bailaban como si ése fuera su propósito sobre la tierra. Tranquilamente podrían haber sido las musas inspiradoras de todos los cuentos escritos y por escribirse. Habría pensado que ese era el motivo por el cual los humanos perseguían a las hadas danzantes en los bosques, de no ser por lo que comenzaba a suceder frente a mis ojos.

Los Elfos de la Luz, esos sidhe bellos, perfectos y distantes, ahora cantaban y bailaban con un brillo tan cautivador en sus miradas que conseguían que los UnSeelies hasta ahora espectadores, se sumaran activamente al jolgorio. Si me lo hubiesen contado jamás lo hubiera creído. Parecía que nadie era inmune a ellos.

Comencé a sentir un punzante dolor de cabeza que parecía perforarme la mente. Esa la señal de que debía volver a mi habitación. Todavía no me acostumbraba a los poderes de mis compañeros y de seguir en el bosque con ellos de seguro me desmayaría. Lo último que quería provocar era una escena. Intentando evitar miradas indiscretas me fui alejando del árbol de la ceremonia. Evidentemente no era  tan sigilosa como pensaba porque no había llegado a escabullirme cuando el Doctor Murphy apareció frente a mí. Olía como siempre al mar, las algas trenzadas en sus cabellos negros parecían pulsar con la Magia azul del Kelpie.

— ¿Tan pronto decide abandonar la festividad, señorita Donovan?  —me preguntó llevando una de sus manos a mi frente. — Todavía tenemos que trabajar en su resistencia.

—Por lo menos he aprendido a reconocer los síntomas —repuse dando un paso hacia atrás sonriente. —Va a tener que buscarme otro apodo.

El Doctor Murphy no pudo evitar reírse a carcajadas y yo ruborizarme ante su reacción.

—Eso no ayuda para nada a la confianza en mí misma —le dije.

—Lo siento, lo siento —replicó secándose las lágrimas de los ojos mientras intentaba calmar su risa. —Prometo buscarle otro apodo si y solo si no la veo por la enfermería en lo que resta del año. Ahora si me permite la acompañaré hasta los dormitorio femeninos, no quisiera ser el causante de uno de sus desmayos y esta noche siempre trae sorpresas.

—Gracias, pero no es necesario. Puedo volver sola. — El Kelpie estuvo a punto de responder cuando me anticipe a continuar. —Si tiene que dejar la fiesta por mí, de seguro me enviarán a  visitarlo pronto a la enfermería. No sé si está al tanto pero tiene algunas admiradoras que dan miedo.

El Doctor volvió a reírse y esta vez lo acompañé.

— ¿Promete no desviarse de su camino, señorita Donovan? —Asentí profundamente en respuesta, —Bien, entonces le deseo buenas noches. Que la Diosa ilumine sus pasos en el nuevo año que comienza.

Hice una leve reverencia y me dirigí hacia el edificio principal silbando por lo bajo la pegadiza melodía. Había sido un maravilloso festejo de Samhain, Seelies y UnSeelies ofreciendo juntos un magnífico tributo a la Diosa. Me hubiera gustado que mi familia lo hubiese visto. La cobriza Magia que nos caracterizaba como Daoine mezclada con los poderes de las demás Casas Mayores. No importaba, no faltaría oportunidad para que eso volviera a suceder. Después de todo ese era el motivo principal por el que estaba en Ardscoil.

A medida que me alejaba y dejaba atrás la música, comencé a percibir una extraña sensación. No era la primera vez que paseaba durante la noche en el bosque que lindaba con la escuela, pero nunca lo había hecho sola. Caminé más aprisa deseando estar de vuelta en mi habitación. A pesar del cálido viento que había sentido toda la noche sobre mi piel, empecé a temblar y pude ver mi aliento con cada una de mis respiraciones. Parecía que la temperatura había disminuido abruptamente. Corrí hasta salir del bosque y tener frente a mí la fachada de la escuela. Eso no me tranquilizó tanto como me hubiera gustado.

Tenía la certeza de que alguien me observaba. No quise detenerme, pero mi cuerpo parecía no querer continuar. A pesar de mi deseo ferviente de moverme hacia adelante caí. El cielo antes estrellado ahora parecía una pátina negra y opaca, los ruidos del bosque habían desaparecido por completo, no podía oír nada.

Fue un instante, un segundo, un parpadeo y lo había perdido todo. Un sinfín de posibilidades que en ese preciso momento dejaban de existir para siempre. Sentí terror por lo que eso significaba. Estaba segura de que la vida era una constante elección de caminos y todos ellos me habían conducido a este punto en el que estaba ahora y a esta hada en la que me había convertido. Creía que había tomado cada una de las oportunidades ofrecidas, que había abrazado a todos los que quise, que me había arriesgado siempre por lo que había deseado y disfrutado como momento. Aun así dudas que pensé exiliadas en mí me observaban con sus ojos amarillos.

¿Qué hubiera pasado si…? Tal vez tendría que…., debería haber hecho…

A veces solo toma un suspiro para que la fragilidad que caracteriza a cualquier convicción se rompa y yo acaba de darlo. Lágrimas escapaban de mis ojos y la angustia lo envolvía todo. Estaba perdida pero no podía arrepentirme. Aquello que no dije o hice, no fue porque no era lo suficiente como para que yo lo deseara con cada fibra de mi ser. Esos caminos sin recorrer era para otros pies y otras vidas, pero no la mía.

Este instante podría ser mi último y me iría de aquí con la seguridad de que lo había dado todo siempre.  A pesar del dolor sonreí, estaba en paz.

 

 

—Levántate pequeña.

La oración no había sido más que un susurro pero lo sentí fuerte y claro. Era una orden que no podía desobedecer. Me puse rápidamente de pie, como si hubiera estado esperando escuchar esas palabras.

Mi cuerpo estaba cubierto de transpiración, incluso mi uniforme estaba mojado. A mi alrededor el pasto estaba completamente congelado. No había pista alguna de lo que había pasado, ningún rastro de Magia y tampoco señales de quien muy posiblemente me había salvado.

Sep 26

2014

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De regreso de Comicópolis

A poco más de una semana de lo que fue un nuevo y maravilloso evento. Estuvimos presentes con nuestros hermanos Purple Comics durante los cuatro días. Fueron jornadas de mucho trabajo con la excelente compañía de nuestros colegas (editores, dibujantes y escritores) además de la presencia de todos aquellos que pasaron a charlar aunque sea unos instantes por nuestro stand. Nosotras felices de su visita!

Como siempre el tiempo nos quedó corto para poder aprovecharlo en todo lo que queríamos hacer, tal vez el año que viene tengamos más suerte. De todas maneras tuvimos la oportunidad de participar en las rondas de negocios con editoriales internacionales y nos quedamos sumamente contentas! Pondremos en práctica aspectos conversados y esperamos que tanto ustedes como nosotros estén felices con los resultados.

Un aspecto colorido de este evento en particular fue el tan anhelado tatuaje de Gutter, de las manos del genial sr. Nicolás Brondo (una de las cabezas algo trastornadas de Llanto de Mudo). Tanto Paula como yo estamos más que satisfechas con el resultado. Si nos visitaron seguro vieron como sacudía mi brazo adelante de los rostros de la gente como una niña con un juguete nuevo.

Muchos preguntaron por los nuevos libros, quédense tranquilos que están en proceso! Esta época del año es la más productiva y tendremos novedades pronto pronto. Quedan pocos eventos en este trecho final (Faerie Fantasy mañana Sábado 27, las Jornadas del Manga y Anime Spring Edition y Dibujados en Diciembre) así que tendremos más tiempo para dibujar, escribir, crear. Organizaremos una Gutter Night para festejar fin de año también, por lo que no hay excusas para crucemos nuestros caminos.

Sep 06

2014

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Cuentos de locos – Anticipo

En vista del inminente nuevo libro que saldrá a la luz en los próximos meses bajo el título Lizard Brain, les dejo un mini adelanto de lo que vendrá. Hay locura para todos los gustos y sensibilidades.

Disfruten! O no….

 

˜

 

Con una precisión milimétrica Darío deslizó el bisturí sobre la piel de Simón. Un hilo de sangre marcó el recorrido del instrumento sobre el cuerpo del muchacho. Darío no pudo evitar soltar una exclamación, sus pupilas se dilataron y un rubor coloreó sus mejillas. Simón se esforzó por mantener la misma posición, sus brazos relajados a sus costados y la respiración tranquila. No tenía que mover un músculo si es que deseaba salir satisfecho esta noche. Quería que el señor estuviese contento con él, había esperado mucho tiempo por una oportunidad como esta y no cometería ningún error.

Darío ajeno a las preocupaciones de su sirviente recorría con una mirada digna de cualquier predador los músculos que se tensaban bajo sus manos. Era un maravilloso espécimen, firme y bronceado por el trabajo bajo el sol. No era de los más inteligentes y sus ojos escondían mucho más que la simple arrogancia de la juventud. Al hombre le había costado decidirse y aceptar la propuesta que había recibido hacía ya varios días, pero el muchacho demostró una insistencia férrea. Había alegado que sabía de sus hábitos, de las jóvenes que habían pasado por sus aposentos y de sus cuerpos marcados. Simón había hablado con ellas. Cómo lo logró era todo un misterio, si bien las mujeres aún vivían y trabajaban en la propiedad, estaban demasiado contentas con Darío como para haber murmurado palabra alguna en su contra.

– ¿Por qué te detienes?

Darío no dignificó la pregunta con una respuesta. Paciencia era una de las virtudes que el joven debería aprender. El hombre se volteó dejando el bisturí sobre la mesa convencido en que había estado en lo correcto al dudar. Ya debería haberse acostumbrado al seguir sus instintos.

–Lo siento, por favor no te vayas. Prometo que lo haré mejor –la voz de Simón se teñía con desesperación. –Necesito… Necesito esto.

–Pequeño, no sabes lo que quieres y menos aun lo que necesitas –replicó Darío. Tendría que viajar pronto, tal vez cambiar el aire le haría bien. Dejar el campo y sus habitantes con sus limitadas mentes, sino hubiese estado tan aburrido no estaría ahora en esta situación.

Ensimismado en sus pensamientos, ignoró por completo al chico que se erguía apretando los puños.

–Nunca presumas nada sobre mí. No me conoces, nadie lo hace en realidad. Nadie ve mi verdadero yo.

Darío giró y lo observó con detenimiento. Su mirada gélida, sus dientes apretados al punto de rechinar y un temblor que sacudía levemente su cuerpo desnudo. Estaba enojado, furioso inclusive. Parecía estar en el instante previo al quiebre. Muchas cosas podían decirse de Darío pero indiferencia ante el dolor ajeno no era una de ellas.

–¿Quién eres entonces? –le preguntó dándole la posibilidad de re-armarse y cubrirse con una armadura que protegiera la fragilidad que se le escapaba.

–Soy una abominación, un ser horrible que se aprovecha de aquellos que no pueden defenderse. Algo que debería ser detenido, destruido.

Cada palabra que salía de los labios de joven parecía golpearlo y volverlo aún más vulnerable. Darío sintió compasión por él, quien quiera que le hubiese dicho tales cosas lo había herido al punto que no podía creer que no fuesen verdades absolutas.

–Eso no es cierto, tan solo eres un muchacho. No deberías dar crédito a todo lo que te dicen. Tienes toda una vida por delante.

Simón lo negó con tanta fuerza que debió dolerle el cuello. –Nadie me lo ha dicho, pero yo lo sé. Sé lo que soy y lo que merezco.

Esto último sacudió a Darío en lo más profundo. Era algo que él mismo había pronunciado hacía mucho tiempo atrás. Había sido un joven impulsivo, sin control y en su deseo de calmar la furia de su interior había cometido barbaridades. Torturado y asesinado animales, inclusive sus propias mascotas. Se había regocijado del horror en el rostro de sus criadas y en el llanto de su madre, pero basto que regresara su padre de la guerra para ponerle fin a sus actividades. Hoy más de treinta años después, su espalda continuaba siendo prueba del castigo que había recibido.

Darío volvió a observar al muchacho que tenía delante. Había cerrado sus ojos, la sangre que había manado de la pequeña herida en su pecho ya se había secado. Sus manos antes apretadas ahora acariciaban lentamente sus costados. Cuando volvió a hablar su voz tenía una cadencia suave, casi hipnótica.

–Puedo verlos, correr como siempre lo hacen, jugando entre los maizales. Felices y livianos, libres de toda culpa. Rebosantes. Me invitan a que juegue, se arrojan sobre mí cuando les digo que tengo que trabajar. Los niños vienen con sus pelotas  y las niñas con las muñecas. Les gusta estar conmigo, y a mí me gusta estar con ellos. En verano, a la hora de la siesta cuando todos evitan el calor insoportable, me imploran que los lleve al río. Sé que debería negarme pero no lo hago. No puedo. Intento recostarme en la orilla e ignorarlos saltar y zambullirse semi desnudos. Mi mente se vuelve entonces mi peor enemigo, porque los imagino cerca, encima y debajo de mí. No puedo evitar reaccionar ante el deseo y me sumerjo en el agua fría. Ellos lo ven como una invitación al juego, nuevamente los tengo demasiado cerca, demasiado resbaladizos, demasiado-

–Basta.

La mirada Simón era obscena y su excitación imposible de ocultar provocó una reacción visceral en Darío. El hombre vomitó su cena, intentando borrar las palabras del joven con el sabor agrio de su garganta.

–¿Te das cuenta por qué te necesito? ¿Por qué estoy aquí esta noche? Ahora lo sabes, ahora es tu responsabilidad también. Cada instante que estemos juntos no haré otra cosa que pensar en ti y ellos estarán a salvo. Yo puedo soportar tu atención puesta por completo sobre mí. Ayudarte con todos y cada uno de tus deseos, los golpes, la sangre, el dolor.

Darío sabía que era un error, que debería salir de la casa y llamar a las autoridades, que la combinación de los deseos de ambos era un desastre a punto de ocurrir. Estaba decidido a hacerlo cuando Simón hundió sus dedos en su pecho y abrió grotescamente su herida sin emitir sonido. Darío caminó hacia el muchacho y lo empujó nuevamente sobre la cama manchándose las manos. Lamió la sangre del joven y supo entonces que estaba perdido.

–¿Hay algo más que debería saber antes de comenzar?

–Poughkeepsie.

Nov 01

2013

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Vignette Anuraidh Saimhain – Parte 1

On the night of Samhain,
 barrier between the worlds is whisper-thin
and when magic, old magic, sings its sweet song to anyone who cares to hear it

 

Miraba absorta el fuego tal como lo había hecho de niña. Las llamas bailaban sobre los restos de la madera seca y la hacían crujir emanando furiosas chispas. Mis ojos las seguían flotar en el aire hasta desaparecer. La fogata de Samhain era un espectáculo maravillo de ver.
En casa festejábamos fin de año manteniendo encendida una pequeña hoguera toda la noche. Era una jornada de mucho trabajo en el pub, si bien para cualquier irlandés nunca faltaban motivos para festejar. La globalización de la fiesta de Halloween había logrado que las calles se llenasen de niños disfrazados y los pubs de no tan niños, con menos aterradores pero si más provocativos disfraces. Sonreí al recordar mis últimos años, con sus festejos que no sentía del todo propios pero que aún así eran mis festividades preferidas. Que diferente que era todo ahora.
Esta noche no serviría bebidas ni repartiría dulces. Estaba esperando mi turno para hacerle mi ofrenda a la diosa. La ceremonia había comenzado cuando la Directora Alma había encendido el fuego con su Magia. El gigantesco árbol había ardido con una tonalidad violácea hasta que hizo su aporte el doctor Murphy con sus poderes en tonos azules, luego se sumó la Magia de los Elfos de la Luz Faradock y Vevila con unos impactantes tonos plateados y blancos. Uno a uno todos los profesores habían hecho su aporte para hacer crecer la fogata en tamaño y en diversidad de colores. Viendo la luz que proyectaban sobre el negro cielo parecía que la aurora boreal se había manifestado en pleno otoño.
Después de los profesores era el turno de los alumnos de la Corte Seelie. Cada uno se acercaría con los miembros de su Casa Mayor para hacer su tributo. Los primeros en acercase fueron Elfos, eran un numeroso grupo de chicos y chicas rubios que siempre mantenía una cordial distancia con las demás casas. Parecían muy delicados y daban una errónea impresión de belleza y fragilidad. Su aporte hizo que las llamas se tornaran blanquecinas ocultando casi por completo los demás colores. Los siguieron las Bride Faeries con su Magia de tonos nacarados y luego Meryl junto con los otros Pixies. El fuego continuó con el mismo color blanco pero ahora tenía una rebelde sección fucsia que parecía no querer disolverse.  Le dediqué una mirada de aprobación a mi amiga una vez que se ubicó del otro lado del árbol, sabía que había practicado mucho con el resto de los Pixies para lograr mantener unidos sus poderes y evitar así que sus colores se diluyeran. Una hazaña aún más loable cuando el dorado de los Leprechaun se perdió casi de inmediato. Cosa que a Frederick, mi pedante compañero de curso, pareció no importarle en lo más mínimo. La Magia de las Sirenas se sumo a la llamarada otorgándole un dejo de celeste.
Ahora les correspondía pasar a las Ninfas del Bosque. Las pequeñas de primer año Rocío, Brisa y Serena se acercaron bailando a la fogata a toda prisa, en su apuro dejaron atrás a Jared y a las dos chicas de tercero. Cuando se dieron cuenta de lo sucedido agacharon la cabeza con culpa, estuvieron a punto de recibir un reto por parte de Primavera y Florence pero la risa de Jared las detuvo. Corrió hacia ellas como un pequeño mientras arbustos de coloridas plantas florecían detrás de él con cada una de sus pisadas. Los poderes de Jared siempre me hacían sonreír y me generaban una sensación de satisfacción inesperada. La Magia de las Ninfas tiño las llamas de un color verde esmeralda que difícilmente desaparecería.
Estaba tan concentrada en que el tono que tenía ahora el fuego era el mismo que tenían los ojos de Jared que el turno de los Leanan Sidhe me pasó por completo desapercibido. Algo ridículo cuando era imposible ignorar a las musas. Trague saliva y me encaminé hacia el árbol. Era la última Seelie en pasar.
Respiré profundo y murmuré mis gracias a la Diosa. Este año le tenía mucho por lo que agradecer, así que me incliné llevándome una mano al corazón y concentrándome prometí dar mi mayor esfuerzo para sobrepasar cada obstáculo que surgiera. Sin importar que ocurriese mantendría mi conducta y mis valores, demostraría que el lugar de mi Casa, de todos los Daoine Sidhe era en el Otro Mundo de las Hadas.
Cuando me levanté me sorprendí al ver un destello color cobre deslizarse sobre el verde de las llamas. No era para nada impresionante si lo comparábamos con la Magia de las demás Casas Mayores pero estaba ahí, brillante como una espiga de trigo en un campo verde. Me acomodé cerca de Meryl del otro lado del árbol sonriendo como nunca antes.
Debo admitir que no le brinde particular atención a la Corte UnSeelie por concentrarme en que mi Magia siguiera titilando entre los nuevos colores que se sumaban a las llamas. El negro carbón de los Enanos, el verde musgo de las Banshees, el bordeaux de los Dearg Dul y el azul de los Kelpies.  Nuevamente la fogata parecía un arcoíris.
Me sorprendí al ver al grupo de cinco Phoukas extender sus cuernos en dirección al fuego. Por un momento pensé que intentaban quemarse, desestimé rápido esa idea por absurda pero al percibir un desagradable aroma a carne quemada no estaba tan segura. De sus cuernos de cabra emanaba humo y a pesar de que de seguro era una herida dolorosa, los Phoukas irguieron y tomaron su lugar haciendo caso omiso de las llamadas de atención del doctor. Meryl se sentó sobre uno de mis hombros y murmuró la palabra “sacrificio”. Los favores que se le pedían a la Diosa siempre se pagaban, no porque tuvieran un precio pautado sino porque se le otorgaba una ofrenda como compromiso y ofrenda. No sabía qué era lo que querían los Phoukas pero de seguro era importante si habían casi perdido por ellos sus característicos cuernos. Sentía muchísima curiosidad pero éste no era el momento o el lugar para saciarla.
Los últimos UnSeelie en acercarse al fuego eran los Licántropos. Lo hicieron en su forma sidhe, los cinco se ubicaron alrededor del fuego y respiraron sobre él. Exhalaron su Magia como un aliento y cerrando sus ojos le cantaron a la Diosa. Su canción era una de dolor y súplica. No tenía palabras pero el mensaje estaba claro. Era el pedido que le hace un hijo a su madre cuando sabe que la defraudo y haría lo que fuese por su perdón. Mis ojos se llenaron de lágrimas y pedí por ellos. Cuando terminaron se acercaron al resto de los alumnos con la cabeza en alto pero sin entablar un contacto visual. Los Licántropos se sentaron unidos y con su característica costumbre de amontarse, todo excepto por Asphodel. Mi compañera de habitación se acercó a los Elfos de la Luz y ocupó un lugar unos pasos detrás de ellos. Sabía que vivía con algunos de ellos desde que su Casa se rindió ante los Seelies cuando ella apenas tenía cuatro años. Según los Elfos era una invitada, según los lobos una prisionera. Asphodel no había emitido juicio alguno al respecto y era por eso que todos o al menos yo solía olvidar la situación. Si bien sentía que había sido y que era una experiencia terrible, nunca había visto soledad reflejada en los ojos de mi amiga hasta este entonces.  Me prometí a mi misma que no lo olvidaría.
Volví mi mirada hacia el árbol en llamas y me concentré en ver el final de la ceremonia de Samhain. Myrddin era quien tenía ese honor. El Mago sostuvo su báculo entre sus dos manos y lo golpeó contra el suelo dieciséis veces. Una por cada una de las Casa Mayores. En cada uno de esos golpes la Magia de Myrddin se sumaba al cúmulo colectivo que ardía frente a mí. No tenía una coloración particular pero dejaba ver los tonos de todas las casas de cada una de las Cortes. Lo que era aún mejor, evitaba que se viera como una mancha gigante de pintura sino que conectaba los poderes de todos nosotros logrando una composición nueva y armónica.
Cuando terminó un cálido viento comenzó a soplar. La brisa era leve pero constante y envolvió a las llamas que brillaban fuertes y altas sobre los ya restos del árbol. Estaba segura de que éste no era un viento común, aún así no pude evitar una exclamación de sorpresa cuando el fuego se elevó de las cenizas y flotó por encima de nuestras cabezas. No temí que cayera sobre nosotros pero no falto mucho para ello. Sin embargo las coloridas llamas brillaron fuertemente por unos instantes para luego separarse y alejarse en todas las direcciones.
No fui la única sorprendida porque el murmullo que se había oído hasta ahora desapareció por completo. La Directora Alma fue quien tomó la palabra entonces.
-Finalizamos este año de trabajo y esfuerzo dando las gracias por todo lo aprendido hasta ahora y pidiendo por la claridad mental para poder aceptar la instrucción de aquellos que aún tienen algo por enseñar. No hay nada que se consiga fácilmente que valga la pena aprender, es por ello que en nombre de todos los profesores de Ardscoil les pedimos que no se desanimen ante los fracasos. Lo mejor y lo peor de sus vidas aún está por llegar. Mantengan sus convicciones. Tienen un arduo camino por recorrer.

Fin