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La vida Colbert

(para contexto, mirar la propaganda de colbert. les estoy haciendo un bien con eso si no la vieron todavía)

Cuando entré en modo de producción con Rakas, por Junio/Julio probablemente, empecé a salir a trotar por 20′, mínimo, a la hora que quisiera, 5 días a la semana mínimo, 6 máximo. Sin más reglas que eso. Puedo caminar todo lo que necesite para recuperar el aire en ese espacio de tiempo, puedo ir más rápido si me pinta, pero tenía que cumplir los 20′.

Cría Cuervos me enseñó que entrar en modo producción pesada sin algo de ejercicio físico es innecesariamente duro, y mi espalda lo sufrió. Regalé la balanza también, cuando empecé, para que el peso no se mezclara con mis motivaciones. Y saqué casi toda comida procesada de mi dieta (salvo por el tostado de queso y tomate cuando dibujo en la cafetería del barrio) para estar más atenta a los nutrientes.

Así que eso, se empezó a trotar. Era algo que podía meter en mis horarios irregulares, que no involucraba un gasto, y que podía hacer por mi cuenta (disfruto mucho de mi propia compañía y esto, un break forzado dentro de una rutina de producción, entra en las cosas que quiero hacer por y para mí), sin otro propósito más que dar vueltas 20′ y obligarme a ver el mundo exterior en el medio de armar un libro.

Tomé de guía uno de los primeros artículos que me surgieron en google, re lindo y que hubiera amado que me lo dijeran durante las clases de gimnasia en el secundario. En el artículo, la persona escribiéndolo toma un acercamiento que me resultó muy acertado, el seguir el tiempo propio, y caminar cuando el aire se acaba. Sin apuros, sin nada. Ponía de ejemplo que cuando empezó a correr, aguantaba 15» y después caminaba por 40» o más.

El primer día que salí a correr perdí el aire a la media cuadra, como buen cliché historietístico. Caminé, troté de nuevo, caminé. 20′.

Hoy por hoy me re enojo cuando algo se mete en el medio de mis, ahora, 25′ de trote zen. A fin de año una señora me chocó con su auto y por suerte no fue nada ultra grave, pero tuve que parar un toque hasta que los moretones y la hinchazón se fuesen. Enojo por doquier. Pasó a ser un espacio personal, de yo para mí, donde soy pésima en algo (porque tengo cero pretensiones de ser buena en los deportes, mi energía es mental y no física) y me importa mucho que no me importa nada ser tan mala. Para alguien que trata siempre de llegar a ciertas varas personales en mi vida, tener un rincón donde la única vara es no poner una, me resulta super entretenido.

Ahora ya puedo retomar otra vez. Se volvió al trote y a las endorfinas. Felicidad por doquier. Me resulta muy interesante lo poco que necesita el cuerpo para sentirse mejor. Es un poquito de amor. Tanto del hacer artístico está centrado en la técnica sobre el papel, pero se menciona tan poco de cosas que aportan a la profesión y a ser más eficiente en ella (como cuidarse la espalda y estar atenta a las horas de sueño).

No dibujé menos rápido con Rakas que con mis Cuervos. Incluso hay páginas que técnicamente fueron mucho más complejas que en Cría Cuervos. Los tiempos de entrega fueron similares. Pero entre pasar dibujando 26hs y dormir 12hs los buenos días, a simplemente obligarme a parar y repartir las horas de sueño en el bloque de las horas despierta, y salir esos 20′ a trotar/caminar un toque, todo se sintió tanto mejor. No se me hincharon los tobillos, para empezar.

Amo a Cría Cuervos, y a su proceso insano. Gran experiencia de aprendizaje. Me dio la oportunidad de vivenciar una situación, y poder hacer ajustes cuando una situación similar se presentó. Lo lindo de experimentar las cosas en carne propia. Que un libro se hiciera de la misma forma significaría que no aprendí nada de esa experiencia.

Hoy no tengo idea de cuánto estoy pesando, y la verdad es que me importa poco y nada (lo que me parece genial, más habiendo tenido etapas cuando era más joven, donde mentalmente me volvía mi propia enemiga con ese tema). Veo músculos en las piernas que sé dibujar pero que no había visto en mis propias piernas antes. Si no corro me ofusco y me parece super gracioso.

De media cuadra de trote para ponerme a caminar, pasé a 2km antes de caminar. 6 meses de constancia, con pausa forzada por la señora mala conductora.

Pequeños grandes pasos. Sigo siendo malísima corredora. Me parece divertidísimo por todos lados.

Para quienes estén considerando dedicarse a cualquier profesión sedentaria, les sugiero que se obliguen a agregar algo físico que les cope y no les joda; por la profesión misma, si no lo pueden hacer por ustedes. Cosas re insospechadas y aparentemente no relacionadas nos pueden ayudar a ser mejores en lo que elegimos dedicarnos a hacer.

Eso, y de vez en cuando, hagan que spotify pase el tema de Laurie Anderson de la propaganda de Colbert cuando entren a sus casas, y disfruten el ego boost ;)

 

 

 

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